domingo, 19 de abril de 2015

Morir es relativo.

Dice Woody Allen, con esa fina ironía que le suele caracterizar…
No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda. 

En el último “Pasen y lean” nos acompañó un viejo conocido, Eduardo Cruz Acillona, que ya estuvo con nosotros la temporada pasada presentándonos su libro de microrrelatos El final está cerca. También tiene en el mercado la novela Cuñados anónimos —en colaboración con Miguel Baquero—así como dos libros de monólogos de humor: Más claro, agua y Mejorando lo presente.
Algunos de sus relatos han sido publicados en varias antologías y traducidos al francés por las universidades de Poitiers y Lyon.
Es colaborador de la revista Literaturas.com.
Hoy visita nuestros estudios para presentarnos su último trabajo recién sacado del horno. Un trabajo escrito a cuatro manos, en colaboración con Miguel Baquero. Morir es relativo.

Sinopsis:

Miranda del Campo es un pueblo catalogado como “municipio muy conflictivo”. Además de su alto índice de criminalidad, en él suceden continuos fenómenos extraños, misteriosos, casi paranormales a los que la población, no obstante, ya lleva tiempo acostumbrada.
Allí llega el nuevo comisario, Julio Ballesta, dispuesto a adornar su hoja de servicio con los méritos suficientes que le permitan aspirar a dirigir alguna de las grandes comisarías del sur y cumplir su sueño: liarse a tiros contra las mafias de medio mundo.
Lo primero que se encuentra en su nuevo despacho es una caja que contiene gran cantidad de informes de casos que nunca pudieron ser resueltos. Él cree que esa caja será la llave que le abra las puertas de su ansiado destino. Pero, como ya les sucedió a los comisarios que le precedieron en el cargo, es más que posible que se equivoque.

Si quieres saber lo que Eduardo Cruz nos contó sobre su nuevo trabajo...