domingo, 18 de noviembre de 2007

¡¡¡Imbécil!!!

Al parecer lo más de lo más en los últimos tiempos es deleitarse con las gracias de unos matrimonios que se andan insultando y deseando la muerte con una alegría y un desparpajo que ríete tu de las “peleillas” de monarca y Chávez.
Curiosamente, la cadena que emite la serie de ¿humor matrimonial?, es esa que se llena la boca de “Doce meses, doce causas” y que, precisamente este mes (aprovechando que el día 25 de noviembre es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia hacía la Mujer), nos sacude las conciencias con spots en los que les echa en cara a los machos determinadas actitudes relacionándolas con el crecimiento de una planta.
“colocar el tiesto en un plano superior al resto de las plantas; abonar de vez en cuando con un ‘cállate’ o ‘tú qué sabes’, para que la planta desarrolle bien sus espinas; regar, además, con pequeños gestos e insultos y llegará mucho antes a su floración”.
Es curioso, repito, que los directivos de la cadena consideren que el daño que provoca un insulto sea unidireccional… vamos, que los insultos sólo vejan a las mujeres y a los hombres que sus parejas les desprecien como que les causa menos pena. Porque supongo que, si pensaran que el insulto es igual de hiriente para el hombre, no permitirían que las féminas de los aclamadísimos matrimonios televisivos continuasen llamando ¡imbéciles! a sus maridos… digo yo.
Por otra parte me sorprende esa actitud “modernoretrograda” de las parejas más jóvenes de la serie. Una de las chicas está deseando que su novio la preñe (el sueño dorado de la muchacha), ante la negativa de él (faltaría más) que, pese a no tener trabajo y estar mantenido por una mujer atractiva e inteligente, tiene miedo de que llegué a “echarle el lazo”. Los de mediana edad están más o menos parecido… a ella el reloj biológico, que su marido no quiere dar cuerda, la tiene medio deprimida. ¿Para qué intentar librarnos de los estereotipos?, ¡con el juego que dan!
Dejamos que la publicidad nos presente a hombre inútiles que no pueden hacer un café a la vez que hablan por teléfono, hombres a los que su mujer “descambia” con desprecio porque no saben poner la lavadora, hombres que dan masajes a su mujer en los pies y que reciben una patada si lo hacen mal… si esas escenas se produjesen al revés, si fuese la mujer la que ha de “descambiarse” porque no sabe poner una lavadora, pondríamos el grito en el cielo y abriríamos con ello los informativos de las 15 h (a no ser, claro está, que se hubiesen vuelto a pelear el monarca y Chávez).
La violencia física o verbal es dolorosa y denigrante, ya esté dirigida a un hombre o a una mujer.
Seguir alimentando estereotipos de la época del seiscientos sólo conseguirá promover una sociedad encrespada.